A mayor tamaño, menor ritmo cardíaco
Lo lógico sería pensar que los animales más grandes,
tendrían también un ritmo cardíaco más elevado, pero el sistema
circulatorio funciona al revés. Una ballena azul tiene un ritmo cardíaco
promedio de 5 latidos por minutos, mientras que el de una musaraña es de mil
latidos por minutos. Los seres humanos, tenemos un ritmo cardíaco de 75
latidos por minuto en promedio, cuando estamos en reposo. Al hacer actividad
física, este sube.
Los glóbulos rojos deben ajustarse para pasar por los vasos sanguíneos
Los vasos sanguíneos son realmente estrechos, con un
diámetro de 8 micrones, similar al de un cabello humano. Para que nuestros
glóbulos rojos puedan pasar a través de ellos, estos deben formar una fila e ir
uno por uno, ya que apenas caben por los capilares por tener un diámetro
similar. Existen vasos sanguíneos todavía más pequeños y, en esos casos,
los glóbulos rojos se comprimen al máximo para poder circular.
Extendido sería capaz de dar dos vueltas y media a la Tierra
El sistema circulatorio está compuesto por una cantidad
impresionante de vasos sanguíneos, arterias y capilares. Si
las tomáramos todas y las ordenáramos una tras otras, obtendríamos una fila de
100 mil kilómetros.
Los glóbulos rojos son realmente especiales
Los glóbulos rojos que se encargan de transportar
el oxigeno, son carentes de núcleo, por lo que no se sintetizan o
dividen. La vida de un glóbulo rojo es de 120 días. Pasado ese periodo,
éstos mueren, pero no nos afecta, ya que la medula produce nuevos de forma
continua.
La sangre humana puede tener diferentes colores
Cuando hablamos de sangre, el color rojo se nos viene a la
mente y, en el caso de la realeza, se habla de sangre azul. Lo cierto es
que la sangre puede adoptar otro tipo de tonalidades, según la concentración de
oxígeno en ella. Nuestras venas pueden parecer azules, pero nuestra sangre
nunca lo es.
